Desde hace ya varios meses, los bolsillos
de millones de mexicanos han resentido una constante alza en los precios de la gasolina. Dichos incrementos son los
llamados, y criticados, "gasolinazos". Esta
acción es implementada por el gobierno federal como parte de una estrategia
fiscal que tiene el fin de eliminar gradualmente los subsidios existentes a los
combustibles automotrices.
El Impuesto Especial sobre Producción y Ventas (IEPS) aplicado
al diesel y a las gasolinas se ha convertido en el opuesto, un subsidio, a
partir de 2005. Esto a causa de los continuos incrementos que los valores
petroleros han reportado, aunados a la política de precios administrados, establecida
hace más de 10 años, que busca mantener una inflación controlada obligando al
gobierno a cubrir la diferencia entre el precio que marcan las bombas de las
gasolineras y el precio de mercado, al que PEMEX lo adquiere. En este sentido,
cabe mencionar que las importaciones de gasolinas son de 405 mil barriles
diarios, en promedio, provocando que de cada 10 litros consumidos, 5 sean
importados.
¿Qué efecto tiene esto sobre las finanzas públicas? La
Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) señala que estos subsidios
ascendieron en 2011 a 165,979 millones de pesos, disminuyendo 11% los ingresos
tributarios, dando como resultado un desaprovechamiento de esos recursos pues
podrían ser utilizados en otro rubro más urgente, en referencia a que una cifra
de esa magnitud equivale, por ejemplo, al doble del gasto programado para
desarrollo social en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF2011), al
sumar 160,500 millones de pesos.
No obstante el gobierno se dio cuenta del
problema y actuó incrementando mensualmente
9 centavos a los precios de las gasolinas con el fin de acercarlos a su costo
real y hacer con los recursos ahorrados un gasto más eficaz, hay constantes
criticas basadas en la idea errónea de que estas acciones fomentarán una mayor
desigualdad entre la población. La realidad es que el 30% del estrato económico
con mayores ingresos, al tener más automóviles y por lo tanto mayor consumo,
concentran el 50% del subsidio mientras que el 30% más pobre solo emplea el 10%,
según la SHCP.
En
conclusión, los gasolinazos han sido
y seguirán siendo implementados como una medida para bajar gradualmente el gasto
corriente en subsidios a dichos combustibles con el propósito de darle eficacia
al uso de esos recursos, eliminar la medida proteccionista para que
paulatinamente se reflejen costos más reales en las empresas consumidoras y por
último incentivar el uso racional y sustentable de las gasolinas y el diesel.
Rodrigo Ignacio Pérez López.
Fuente:Flores, Leonor. (15/02/2012). “Gasolina, bomba de tiempo para las finanzas públicas”. El economista, pp.10Piz, Víctor. (08/02/2012). “Importación record de gasolinas”. El financiero, pp.06
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